Arquetipo de la iniciación

El arquetipo de la iniciación (vado o cruce) simboliza las decisiones o crisis importantes en la vida de las que luego no hay marcha atrás. Es una transformación, una transición de una etapa a otra de donde surge un nuevo individuo.

Podemos verlo en sueños donde hay presencia de agua o encrucijada de caminos y en donde se hace una elección.

¿Recuerdas la pastilla roja / azul en The Matrix, tomarse un brebaje mágico en un cuento de hadas o la transformación de Capitán América o Wolverine?… Ellos tomaron un camino sin retorno, fueron iniciados.

Este arquetipo tiene algunas particularidades

  • No tiene un símbolo definido como puede ser el arquetipo del héroe. Esto es más un evento arquetípico (ritual de iniciación)
  • Una vez transitado no hay vuelta atrás, es decir, no se puede volver a la situación anterior.
  • Al igual que otros arquetipos tiene sus polaridades, la situación a la que se transita podrá ser mejor o peor que la original
  • Podemos verlo presente en rituales como el matrimonio, el bar mitzvahs o cualquier otro rito de transición
  • Puede experimentarse resistencia al cambio y temor por lo desconocido
  • Como todo ritual tiene tres fases: separación (abandono de grupo inicial), marginalidad (transito liminar) y agregación o retorno.
  • Surge cuando la persona ha agotado todas las posibilidades de ordenar o acomodar la situación actual
  • Por lo general surge de un evento sincronístico consciente o inconsciente
  • Generalmente está presente el agua en cualquiera de sus estados. (Te invito a leer el simbolismo del agua)
  • Debe ser cruzado para tener sentido. Mientras no se haga solo estaremos elucubrando sobre su potencial significado.
  • Como todo arquetipo, se nos presenta a través de un sueño. En ocasiones estos se refieren a la duda de realizar o no el cruce o iniciación

Existen numerosos ejemplos históricos que, indudablemente, grafican al Arquetipo del cruce: la llegada de Moises en una canasta navegando en un río (sin olvidar la división del Mar Rojo), Aníbal atravesando la nieve de los pirineos, Julio César cruzando el Rubicón, el cruce de los Andes (hito de la historia argentina), la quema de las naves de Hernán Cortés en México (mismo caso Alejandro Magno: “Contemplad como arden los barcos. Es la única razón por la que debemos vencer, ya que de no hacerlo jamás regresaremos a nuestros hogares y ninguno de nosotros volverá a reunirse con su familia ni podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en esta batalla, pues el mar es nuestro único camino de vuelta. Caballeros, cuando regresemos a casa, lo haremos de la única forma posible: en los barcos de nuestros enemigos”

Todos estos eventos tienen algo en común: luego del cruce no hay vuelta atrás y después de ahí nada volverá a ser igual. Solo nos queda pedir ayuda a Hécate.

¿Cuál ha sido tu transición?

Adaptación de los “Cuadernos de Pensamiento Junguiano”

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