Arquetipos Según Carol Pearson. El Inocente

Tal y como su nombre lo indica, cuando alcanza todo su potencial, ejemplifica lo que una vida de fe, simpleza y bondad aporta al mundo. Confía en la seguridad de su entorno. En la búsqueda de mantener su virtud y alto sentido de la justicia, evita las tentaciones del mundo moderno sin importar cuán fuerte sean.   Busca siempre mantener la esperanza en situaciones difíciles, y si surgieran problemas, mantiene una actitud optimista replanteando oportunidades siempre con pensamiento positivo.  Quieres mantener viva la esperanza en las circunstancias más difíciles y, si surgen problemas, aspiras a superarlos con un pensamiento positivo o a replantearlos en oportunidades. Para resolver dificultades, aplicara estrategias tradicionales y comprobadas, podría estar abierto a buscar a un experto, consultor o asesor para resolver el problema, siempre manteniendo la fe en que el problema se puede resolver. El inocente ofrece siempre ayuda y espera a que otros lo ayuden, y a menudo lo hacen.

La tendencia del inocente es siempre resaltar lo bueno, digno de confianza y meritorio en el mundo y en el mismo. Es posible que no tenga en cuenta los peligros que amenazan y lo difícil que es la vida para los que lo rodean. Al no ser previsivo, puede quedar deslumbrados por problemas imprevistos El inocente tiene la tendencia de llevar a las personas a subestimar las dificultades, ser demasiado confiados u optimistas o confiar demasiado en los demás. En ocasiones los demás pueden tomar ventaja de ellos o sentirse resentidos por la poca valoración que el inocente da a sus propios conflictos.  Disfrutan y viven historias en las que una persona fundamentalmente buena logra negociar desafíos a través de una combinación de buena suerte, perseverancia y optimismo, mientras que felizmente desconoce la magnitud del peligro circundante. A veces puede encontrarse en situaciones en las que se siente injustamente tratado o incluso presionado por alguien y deseoso de ser rescatado. Ocasionalmente el rescate llega, pero a menudo tiene que aprender a rescatarse a si mismo.

Como líder, el inocente podría ser muy bueno para inspirar a las personas, aprovechar oportunidades, aplicar enfoques tradicionales o avanzados al liderazgo, y mantenerse alegre y optimista, lo cual genera un buen clima laboral. Quiere ser visto como una persona agradable, buena y positiva, y evita hacer cualquier cosa que pueda parecer desagradable o malo para los demás. Algunos pueden apreciar su enfoque sano y optimista de la vida o pueden verlo como un ingenuo, dependiente, en necesidad de protección, en la negación, o ajeno al dolor de las personas que han tenido más dificultades que el. Otros pueden sentirse atraídos por protegerlo y ayudarlo (los rescatistas), o pueden ridiculizarlo o victimizarlo.

Puedes beneficiarte del Inocente:

  • Cultivando la capacidad de anticipar dificultades
  • Ser más selectivo en tu confianza en los demás
  • Obtener una evaluación realista de sus propias capacidades, sin subestimar ni sobreestimar
  • Poniendo menos confianza en las autoridades o en respuestas simples y fáciles
  • Equilibrar las virtudes inocentes con las del huérfano

Próximo Arquetipo: El huérfano.

Traducción de: “Introducción a los Arquetipos” de Carol S. Pearson and Hugh K. Marr.

 

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