Arquetipo y Pareja

 

¿Cómo se ama en pareja?

En principio en pareja se ama desde la totalidad de las partes, abandonando la creencia del complemento y eliminando la medida del amor en función a cuanto estas dispuesto a renunciar por tu pareja. Se ama desde el equilibrio de tus arquetipos, en ese punto donde estás tan lleno de ti que ves en el otro un compañero de viaje y un cómplice de travesuras no un “solucionador” de problemas o un “llenador” de carencias personales.

Ese punto donde puedes analizar y priorizar tus problemas desde el Mago, el Sabio y el Rey, ejecutarlos desde el  Destructor y el Guerrero, respetar y amar a tu entorno desde el Cuidador y el Amante y además divertirte en el proceso con el Bufón / Trickster, ese punto donde estas satisfecho de ti y comienzas a ver a los demás sin sentirte magnéticamente atraído a tus patrones. Ese punto es el amor real. Tomado de Hablemos de Amor y Coaching

Ánimus y Ánima

El ánimus y el ánima son arquetipos internos o representaciones inconscientes. Jung, denominó ánimus a la parte masculina de la psique de la mujer, y ánima a las cualidades femeninas de la psique del hombre. La polaridad masculina implica movimiento, es la acción de engendrar, de penetrar, la capacidad de explorar el mundo y de ir en busca de lo que se quiere. Es la iniciativa, la lógica, la mente. La polaridad femenina es la capacidad de entrega y de receptividad, la ternura, fecundidad, contemplación e intuición. El cuerpo frente al espíritu.

El trabajo de integración de ambas polaridades se denomina «matrimonio interior» o «boda alquímica», consiste en aunar y equilibrar ambos principios complementarios dentro de uno mismo para completarse. Gráficamente estaría representado por el símbolo oriental del equilibrio dinámico entre el Yin y el Yang que todos conocemos. La energía masculina y la femenina se relacionan con el dios Shiva (conciencia) y la diosa Shakti (energía) los amantes universales de cuyo amoroso abrazo nace todo.

Animus y ánima son arquetipos profundamente transformadores. Cuando el hombre integra su femenino y la mujer hace lo propio con su masculino ambos recobran energía y se hacen dueños de las expectativas y fantasías inconscientes proyectadas en el otro sexo, lo que da como resultado una mayor aceptación de la realidad y del otro como es, menos exigencias, desilusiones y conflictos, y una mayor libertad y creatividad para ambos. Gracias a este proceso la relación de pareja se renueva, se vuelve más sana, profunda y completa.

Texto de Ascensión Belart.

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