El Mago. Cuento corto

¿Redonda? Se preguntó mientras, echado sobre la hierba, observaba las estrellas de aquella gran bóveda celeste situada sobre sus ojos.

Su agnosticismo siempre le llevaba a plantearse las cosas de modo, casi obsesivo.

No a no creer sino a cuestionarse las dudas que aparecían sobre toda afirmación.

Un tipo llamado Galileo había muerto en la hoguera por afirmarlo de ese modo. Pensó de nuevo que había que estar muy convencido de algo para morir por una idea o, en este caso, una teoría. Y había que tener una manifiesta cerrazón de mente para quitar la vida a alguien por no aceptar las teorías “oficiales”.

Con esos pensamientos quedó dormido. La noche era cálida y él se sentía en casa cuando estaba en la montaña. Había pastoreado toda su vida como antes hiciesen su padre y su abuelo y nunca había tenido la opción de aprender ya que la escuela siempre se le negó y, en su casa, a los 12 años comenzabas a trabajar para contribuir a la economía doméstica.

Despertó y vió un gran conejo amarillo, sentado a su lado mirándole fijamente:

– Has dormido bien? Le preguntó el Conejo.

Aún sorprendido pero, no pudiendo negar que aquel enorme animal le estaba hablando, le respondió con naturalidad:

– Sí. He descansado… (el rebaño seguía pastando a su alrededor).

– Por qué me miras así?

– Ciertamente no lo sé pero, realmente eres un conejo? Cuanto mides?

– Solo se te ocurre preguntar por mi estatura. No converso habitualmente con humanos pero tu caso es distinto…

– Por qué motivo?

– Demuestras tener una visión crítica de las cosas de modo espontáneo y eso me gusta!

– Como lo sabes? Me conoces?

– Claro tonto! Formo parte de tí. Estoy ahí dentro (dijo señalando a su cabeza)

– Acompáñame!

Comenzaron a caminar montaña arriba y, en pocos minutos, se cruzaron con un caracol “zurdo” quien girando uno de sus ojos les miró y, sin mediar palabra, comenzó a seguirles.

– Este caracol? Quien es?

– También forma parte de tí, le dijo el conejo, escúchale es sabio…

Siguieron hablando los tres y, al rebasar la cresta del monte vió un maravilloso mundo de colores tras él. Se escuchaba una música armoniosa allá a lo lejos y todos bailando y cantando parecían felices…

Al descender por la otra ladera llegaron donde se encontraba el bullicio.

Una preciosa mariposa de alas de intensos colores, se posó sobre su hombro y le habló al oido:

– Quieres que bailemos?

No supo negarse y así lo hizo.

– No toques mis alas, le espetó la mariposa, podría no volver a volar de nuevo y moriría de tristeza por ello.

Después de un largo rato bailando sobre sí mismo con la mariposa sobre su hombro decidió sentarse a descansar. La mariposa cambió de ubicación y siguió bailando con otros de los asistentes.

Estaba soñando? No sabía con certeza pero todo parecía indicarlo así. Miró hacia la cima del monte y allí vió al Lobo. Le miraba fijamente, directo a los ojos, y eso le hizo estremecerse. Tenía fiereza en esa mirada pero, al mismo tiempo, una gran nobleza.

El caracol se acercó (no hacía mucho que había llegado yendo a su paso)

– Donde están tus ovejas?

– Allí! Al otro lado de la colina…

– Deberías cuidar más de ellas, el Lobo podría atacarlas mientras tú te diviertes…

(el caracol siempre dejaba las frases como a medio terminar pero sabía transmitir la idea en cada una de sus aseveraciones).

Comenzaron a hablar sobre sus sentimientos. El Caracol le hizo preguntas concisas y él respondió de modo franco y directo. Pensó que si le hubiesen contado eso tiempo atrás no lo hubiese creído pero también hubo quien no creyó que la Tierra era redonda y así se había demostrado años atrás.

Mientras el Conejo bailaba y bailaba con la Mariposa, el Lobo seguía escrutándole fijamente y el Caracol le daba sabios consejos. Previsibles pero siempre acertados.

Le preguntó sobre su pasado y su futuro. El Caracol le dió razón de aquellos hechos ya consumados y le propuso que decidiese sobre los que estaban por venir. Le aconsejó que condicionase su futuro visualizándolo entonces y dibujando la forma que deseaba que tuviese.

Le habló de la fuerza de su mente para atacar los futuros problemas con esperanza de éxito.

Éxito? Había oído alguna vez que éxito era llegar a sabio antes que a viejo…

Miró al Conejo a sus grandes ojos, y éste le dijo:

Aceptaste nuestra existencia sin dudar de ello. Escuchaste al sabio Caracol, bailaste con la Mariposa de intensos colores en sus alas y supiste dominar al Lobo.

Tú eres así…

Alfons Perez

 

 

1 comentario

  1. Depending on yourself to make the decisions can really be upsetting and frustrating. It takes years to build confidence. Frankly it takes more than just happening to happen.

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