Simbolismo del agua

El agua es fuente de vida y al mismo tiempo muerte (destrucción, diluvio y ahogamiento). Esta polaridad se debe a su carga arquetipal y así ha quedado grabada en el inconsciente colectivo de la humanidad hasta el día de hoy.

El agua simboliza lo inconsciente y, como representa también a la madre, pues entonces el inconsciente es la madre de la conciencia. Adicionalmente tiene relación con el inframundo. Puede representarse en forma de ríos subterráneos, mares, lagos, océanos, nieve y lluvia, cada uno con un significado especial: si cae del cielo podría ser asociado con bendiciones, las subterráneas se relacionan con el caos, los remolinos dificultades, los ríos la vida misma.

Según el cristianismo el agua lava los pecados (ser usada como elemento que elimina impurezas es común en otras religiones), unida con vino simboliza la naturaleza humana y divina de Jesús.  A las mujeres acusadas de brujería se les hundía en agua para determinar si lo eran o no. Echar monedas a las fuentes de agua calma a los demonios

Desde siempre el símbolo agua conduce a asociaciones de pensamiento con lo femenino, la madre, la purificación y la regeneración. La nostalgia de las aguas prenatales en que flotábamos, del regazo acogedor, no nos abandona nunca. Cada forma vital ha tenido origen en el agua, la más maternal de las formas, el más femenino de los elementos, el Yin, el receptivo. Por lo tanto, el agua equivale a la gestación o nacimiento (o renacimiento: ver el arquetipo de la iniciación o cruce), es decir, al bautismo o iniciación.

A este respecto, son extremadamente significativos todos aquellos motivos mitológicos de recién nacidos abandonados a la corriente, entre los que el más conocido es Moisés, es decir, nacido dos veces, destinado a ser un gran jefe o un gran personaje. El eterno ciclo liquido-vapor-precipitación, el agua se propone como trámite continuo entre tierra y fuego (sol), entre vida y muerte. Pero se trata de una eternidad dinámica, compuesta de sucesivas fases, como dinámico es el tiempo del mundo, que bajo forma de diluvio destructivo sumerge periódicamente y recrea cada vez como una madre generosa. Profunda pero transparente, el agua se asocia a la sabiduría, si corre o se inunda a la purificación, si es fluida, escurridiza al subconsciente.

Acudiendo a la relación entre el agua, gravidez, regeneración, purificación y el olvido, la psicología atribuye a los sueños de agua el deseo inconsciente del retorno al regazo materno, de una purificación moral. Anegarse equivale por ello a recuperar aquel estado de indiferenciada beatitud que precede al nacimiento, libre de responsabilidad y de la lucha cotidiana, porque carece de una individualidad consciente. Alcanzar el arquetipo agua representa un búsqueda de lo que es puro, limpio.

Adaptación de “Cuadernos de Pensamiento Junguiano” y el gran libro ilustrado de los sueños

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